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La responsabilidad de los directores en sociedades anónimas

El Artículo 444 del Código de Comercio establece la responsabilidad general de los directores de una sociedad anónima.

444. Los directores no contraerán responsabilidad personal por las obligaciones de la sociedad, pero responderán personal o solidariamente, según el caso, para con ella y para con los terceros: de la efectividad de los pagos que aparezcan hechos por los socios, de la existencia real de los dividendos acordados, del buen manejo de la contabilidad y en general de la ejecución o mal desempeño del mandato o de la violación de las leyes, pacto social, estatutos o acuerdos de la asamblea general. Quedarán exentos de responsabilidad los directores que hubieren protestado en tiempo hábil contra la resolución de la mayoría o los que no hubieren asistido con causa justificada. La responsabilidad sólo podrá ser exigida en virtud de un acuerdo de la asamblea general de accionistas.

Tenemos entonces que la regla general es que los directores no responden por las deudas de la sociedad. Sin embargo, los directores pueden ser responsables ante los accionistas como un todo, por lo siguiente:

  • De la efectividad de los pagos que aparezcan hechos por los socios;
  • De la existencia real de los dividendos acordados;
  • Del buen manejo de la contabilidad, y
  • En general, de la ejecución o mal desempeño del mandato o de la violación de
    las leyes, pacto social, estatutos o acuerdos de la asamblea general de
    accionistas.

En cualquier caso, la responsabilidad que cabe por cualquiera de las causas indicadas en el Art. 444, debe ser reclamada por la asamblea de accionistas, y no individualmente por los accionistas. En otras palabras, se requiere mayoría de accionistas para adoptar una resolución de la asamblea general, mediante la que se apruebe exigir la responsabilidad pertinente a los directores.

Aparte del Art. 444 del Código de Comercio, el Artículo 64 de la Ley 32 de 1927 establece que los directores responden ante los acreedores de la sociedad, en los siguientes casos:

  1. Cuando se declara o se paga cualquier dividendo o distribución del activo de
    tal manera que reduzca el valor de los bienes de la compañía a menos de la
    cantidad de su pasivo, incluyendo en este el capital social.
  2. Cuando se reduce indebidamente el monto del capital social.
  3. Cuando se da alguna declaración o se rinde algún informe falso en algún
    punto sustancial, con conocimiento de que con ello se afecta el capital
    social o de que la declaración o el informe son falsos.

Por último, el Artículo 86 de la Ley 32 de 1927, establece que en caso de disolución de la sociedad o por terminación de la vigencia de esta según disposición del propio pacto social, cuando este haya estipulado un plazo de vigencia de la sociedad o fecha de terminación, corresponde a los directores actuar como fiduciarios de la sociedad, con capacidad para arreglar sus asuntos, cobrar sus créditos, vender y traspasar sus bienes de toda clase, y dividir los bienes sociales entre los accionistas una vez pagadas las deudas de la sociedad. En estos casos también tienen facultad para iniciar procedimientos judiciales en nombre de la sociedad con respecto a sus créditos y bienes, y para representarla en los procedimientos que se inicien contra la sociedad.

Respecto de las facultades que establece el Art. 86 de la Ley 32 de 1927, el Art. 87 de la misma ley establece que en tales casos los directores son responsables de manera conjunta e individual por las deudas de la sociedad, pero solo hasta el importe de los bienes y fondos cuya tenencia y manejo hubieren adquirido.

Como puede verse, los directores tienen algún grado de responsabilidad por los negocios de la sociedad. No obstante, es válido que el director y la sociedad celebren un acuerdo mediante el que la sociedad afirme una obligación de indemnizar (indemnity clause) al director por cualquier responsabilidad que pueda ser reclamada a este, siempre que el director no haya incurrido en negligencia grave o dolo. De este modo se puede liberar a un director determinado de la obligación de escudriñar las labores de la junta directiva.
Sin embargo, esta cláusula de liberación de responsabilidad y de indemnización (release and indemnity clause) solo tendría validez frente a la sociedad y sus accionistas, pues cualesquiera terceros acreedores no son parte de dicho acuerdo y por tanto el indemnity clause no se les puede invocar.