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La renuncia del trabajador con causa justificada

La renuncia del trabajador con causa justificada, también conocida en la doctrina como despido indirecto, es aquella en que el trabajador renuncia motivado por determinados actos u omisiones injustificados del empleador, o aún por determinadas condiciones no culpables en el empleo. El efecto jurídico de la renuncia con causa justificada es que equivale a un despido injustificado, por lo que el trabajador tiene derecho a recibir el importe de la indemnización por despido injustificado. No obstante, no hay lugar a reclamo por salarios caídos.

La renuncia justificada está contemplada en el artículo 223 del Código de Trabajo, mismo que contempla las causales que dan pie al trabajador a la renuncia con causa justificada.

Causales

1. El haber sufrido engaño por parte del empleador, respecto de las condiciones de trabajo;
2. La falta de pago por parte del empleador del salario completo que legalmente le corresponde, en las condiciones convenidas o acostumbradas;
3. La alteración unilateral por parte del empleador de las condiciones de trabajo;
4. La conducta inmoral del empleador durante el trabajo;
5. La injuria, calumnia, vías de hecho o mal tratamiento del empleador contra el trabajador o sus familiares;
6. La ejecución por parte de un dependiente del empleador o de una de las personas que convivan con él, con su autorización expresa o tácita, de alguno de los actos enumerados en el numeral anterior, contra el trabajador o sus familiares;
7. El haber causado el empleador directamente o por medio de sus familiares o dependientes, y con malicia, un perjuicio material en las herramientas o útiles de trabajo del trabajador;
8. Estar el empleador, un miembro de su familia, su representante en la dirección de las labores, u otro empleado padeciendo de una enfermedad contagiosa, siempre que el trabajador deba permanecer en contacto inmediato con el enfermo;
9. El incumplimiento por parte del empleador, de las medidas de seguridad, salud e higiene prescritas en este Código, sus respectivos reglamentos y en las demás disposiciones legales;
10. La imprudencia o descuido inexcusables del empleador que comprometan la seguridad del lugar donde se realicen las labores o de las personas que allí se encuentren;
11. La violación por parte del empleador de alguna de las prohibiciones contenidas en el artículo 138;
12. La falta grave del empleador al cumplimiento de las obligaciones que le impongan la ley o el contrato;
13. Todo acto del empleador, o de sus representantes, que tenga por objeto inducir al trabajador a cometer un acto ilícito, inmoral o contrario a sus convicciones políticas o religiosas; y
14. La aparición en el proceso de trabajo de causas imprevistas perjudiciales a la salud o a la vida del trabajador y que no fueren corregidas en el plazo que fijen las autoridades competentes después de acoger la respectiva denuncia.

La jurisprudencia de nuestro país ha establecido que la enumeración del artículo 223 no es exhaustiva sino ejemplar. Es decir, el juez de la causa puede hallar otras causas justificadas de renuncia no expresamente señaladas en la ley, cuando considere que la causa del caso en cuestión hace inviable la continuación de la relación de trabajo sin culpa del trabajador.

Requisitos de forma

El artículo 223 del Código de Trabajo no establece una formalidad. Sin embargo, la jurisprudencia ha desarrollado que el trabajador debe comunicar su renuncia con causa justificada con similar formalidad a la que debe reunir la comunicación de despido por el empleador. Debe constar por escrito y debe expresar los hechos que, según el trabajador, justifican su renuncia. No obstante, la Corte Suprema de Justicia, Sala Tercera (como tribunal de Casación Laboral) ha establecido jurisprudencia en sentido de que el trabajador también debe aducir los fundamentos de derecho de su renuncia justificada. Esto es algo que no se le exige siquiera al empleador cuando despide con causa justificada, por lo que no veo la razón en exigírselo al trabajador. Sin embargo, es el estado de la jurisprudencia en el país sobre esta materia.

El trabajador tiene dos meses para ejercer su derecho a renunciar con causa justificada, desde el momento en que tienen lugar los hechos que le dan sustento. Luego de transcurridos dos meses, caduca el derecho del trabajador para renunciar con causa justificada.

Carga de la prueba

Corresponde al trabajador probar los hechos que aduce como fundamento de hecho de la renuncia justificada. El trabajador no podrá alegar en juicio hechos o causales distintas a las enunciadas en la comunicación escrita dada al empleador.