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El usufructo vitalicio

En la planificación de patrimonios familiares, es común recomendar fideicomisos o fundaciones de interés privado como vehículos jurídicos para asegurar la transmisión generacional de activos. Pero existen otras herramientas jurídicas que pueden resultar muy aptas en determinados casos, y que son mucho más económicas y sencillas. El usufructo vitalicio es uno de mis favoritos.

¿Qué es el usufructo?

Consiste en el derecho que tiene una persona, sin ser la dueña de la cosa, a usar y beneficiarse económicamente de dicha cosa. Ejemplo: si Petra es la usufructuaria del apartamento que pertenece a Juan, es Petra quien puede usar el apartamento, habitar en él, e incluso arrendarlo y percibir los cánones de arrendamiento. Y todo esto puede hacerlo en exclusividad, es decir, Juan no puede impedirle esto a Petra, y en cambio Petra sí puede impedirle hacer esto mismo a Juan.

¿Y esto qué tiene que ver con planificación de patrimonios?

Muchos padres, buscando evitarle dolores de cabeza (y de bolsillo) a sus hijos, deciden repartir herencias en vida. Esto puede ser bueno o malo, según el caso. Pero cuando los hijos son mayores de edad y hay confianza, esta puede ser una opción sencilla para evitar procesos sucesorios y sus asociados costos.

Funciona así: Carlos y Vilma tienen sólo una hija, Juana. Juana es mayor de edad. Carlos y Vilma deciden traspasar la propiedad sobre su residencia, a Juana, para evitarle proceso sucesorio y costos asociados a esta, cuando ellos mueran. Pero para asegurar que nadie, ni siquiera algún acreedor de Juana en caso de insolvencia de esta, pueda impedirles residir y aprovechar económicamente dicha residencia, Carlos y Vilma se reservan el usufructo vitalicio. Esto lo hacen en el propio acto de disposición por el cual traspasan a Juana la propiedad sobre la finca. Juana así pasa a ser la nuda propietaria, que significa que es la titular, pero no tiene derecho a usarla ni aprovecharla económicamente, ya que tales derechos los tiene otra persona (el usufructuario).

El usufructo vitalicio, como el adjetivo lo indica, significa que el derecho de usufructo expira con la muerte del usufructuario. En nuestro ejemplo, se extinguirá con la muerte del último de los usufructuarios, es decir, cuando hayan fallecido tanto Carlos como Vilma. En ese momento, Juana se convertirá en plena propietaria, y podrá usar y aprovechar económicamente el bien. Para ello, bastará que presente un memorial al Registro Público, adjuntando los certificados de defunción de sus padres Carlos y Vilma.

Otra situación para la que esta figura puede servir muy bien es ilustrada con otro ejemplo: Jorge y Nuria son esposos, pero tanto Jorge como Nuria tienen hijos de matrimonios previos. Jorge desea asegurar para Nuria el aprovechamiento de un bien o patrimonio determinado, pero que luego que ella fallezca, los bienes pasen a sus propios hijos (los de Juan), y no a los de Nuria. Si Jorge convirtiese a Nuria en su heredera y Jorge fallece primero, los bienes pasarán a Nuria y por tanto los hijos de Jorge no recibirán nada. Por otro lado, si Jorge designa a sus propios hijos como herederos y fallece antes que Nuria, podría estar dejando a Nuria en el desamparo. La solución es dejar los bienes a sus hijos, pero constituyendo un usufructo vitalicio a favor de Nuria. Así, aún si Jorge fallece primero, estará asegurando a Nuria el aprovechamiento del patrimonio o de los bienes específicos sobre los que se constituyó el usufructo, a la vez que garantiza que eventualmente dichos bienes pasarán a sus propios hijos.

Consideraciones adicionales

El usufructo vitalicio puede usarse no sólo para bienes inmuebles, sino para cualquier otra clase de bienes, tales como acciones de sociedades anónimas. En este caso, el usufructuario retiene el beneficio económico de las acciones (derecho a percibir dividendos).

El usufructo vitalicio puede constituirse en vida, como en el ejemplo de Carlos y Vilma, mediante testamento, o en un fideicomiso o fundación de interés privado.

Conclusión

No todas las personas tienen que adquirir una estructura fiduciaria sofisticada para evitarle a sus herederos un costoso y engorroso proceso sucesorio. Hay soluciones que en ciertos casos pueden funcionar muy bien y de manera más económica y práctica. El usufructo vitalicio no es para todos los casos, pero si las circunstancias lo permiten, puede resolver muchos dolores de cabeza.