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Causales de despido: actos de violencia del trabajador

La causal de actos de violencia, amenazas o injurias en contra del empleador o de sus compañeros, está contemplada en el numeral 2 del artículo 213, acápite A, del Código de Trabajo. Veamos el texto íntegro de dicho numeral:

2. Incurrir el trabajador, durante sus labores, en actos de violencia, amenazas o injurias en contra del empleador, sus familiares o de miembros del personal directivo de la empresa o negocio, o de los compañeros de trabajo, excepto que hubiere mediado provocación;

Veamos los elementos esenciales:

  1. Que el trabajador incurra en actos de violencia, amenazas o injurias;
  2. Que los actos en cuestión sean cometidos contra el empleador, o los familiares de este, o miembros del personal directivo de la empresa, o los compañeros de trabajo del trabajador;
  3. Que los actos sean cometidos en el contexto de las labores del trabajador, y
  4. Que no hubiera mediado provocación.

Veamos ahora cada uno de estos elementos.

1. Actos de violencia, amenazas o injurias.

Violencia se refiere a agresión física. Por amenaza se entiende el acto de dar a entender o presentar como inminente o probable la comisión de un acto. En el contexto de la causal, debe entenderse la amenaza de cometer una agresión física contra la persona o contra su propiedad.

En cuanto a injuria, la Real Academia la define como agravio, ultraje de obra o de palabra. Puede ser un insulto verbal o gesticular, pero debe ser algo que atente contra la honra o dignidad de la persona. Si se trata de injuria de palabra, no basta que sea un comentario grosero, sino que debe tratarse de una expresión deshonrosa o falta de respeto hacia la persona. Lo mismo si se tratase de un gesto.

2. Que los actos sean cometidos contra el empleador, o sus familiares, o miembros del personal directivo de la empresa, o los compañeros de trabajo del trabajador.

Si los actos son cometidos contra la persona del empleador, o sus familiares, compañeros de trabajo o miembros del personal directivo. Compañeros de trabajo son cualesquiera otros trabajadores dentro de la empresa o establecimiento, de la jerarquía y funciones que sea dentro de la empresa. Personal directivo debe entenderse en sentido amplio, es decir, no solo trabajadores con rango gerencial dentro de la empresa, sino incluso personas que sin ser trabajadores, ocupen cargos directivos (e.g. directores dentro de la junta directiva).

La norma no menciona clientes. Imagine usted que un trabajador agreda a un cliente de la empresa. ¿Se configuraría la causal? La misma pregunta surge con respecto a un proveedor de la empresa. Las relaciones de una empresa con sus clientes y proveedores son tan importantes como las relaciones de trabajo con el personal dentro de la empresa. La viabilidad misma de la empresa, como explotación económica, depende de esas relaciones con clientes y proveedores. Surge entonces la duda sobre si ante un acto de agresión física cometida por el trabajador contra un cliente (o proveedor) de la empresa, se configuraría esta causal de despido. No conozco de jurisprudencia que haya versado sobre esta cuestión. Mi opinión es que, si bien solo son causales justificadas de despido las contempladas por la ley, esta causal puede ser interpretada de forma que incluya tanto clientes como proveedores. Podría argumentarse que la mención que hace la norma del empleador, sus familiares, miembros del personal directivo y compañeros de trabajo, es enunciativa y no estrictamente enumerativa. El daño que a la empresa causaría un trabajador que agreda a un cliente o un proveedor de la empresa, sería grave. Sería absurdo el resultado de asumir una postura extremadamente legalista de que como no está expresamente contemplada la palabra cliente ni la palabra proveedor en la norma, el legislador haya querido dejar impune un acto de agresión física del trabajador hacia clientes o proveedores de la empresa. No obstante, esto es una conjetura mía y habría que ver en el caso concreto cuál sería el criterio adoptado por el juzgador.

3. Que los actos sean cometidos durante las labores del trabajador.

Se refiere a que los actos sean cometidos durante la jornada de trabajo, ordinaria o extraordinaria. Quedan excluidos, por tanto, los actos que constituyan violencia, amenaza o injuria, si son cometidos fuera de la jornada de trabajo y fuera del lugar de trabajo, pues en tales casos, aplica el numeral 3 del artículo 213, acápite A, que contiene un requisito adicional, cual es que el acto de violencia, amenaza o injuria sea de tal calibre que haya contaminado la relación de trabajo al punto de hacer inviable su continuación.

4. Que no haya mediado provocación.

Aún en caso en que haya habido provocación, la reacción debe haber sido proporcional a dicha provocación. Si la reacción del trabajador es desproporcionada o exagerada respecto de la provocación, entonces se configura de todos modos la causal.